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El vino: Un brindis ayurvédico para despedir el año

Estamos a punto de finalizar este año y de llevar todas nuestras ilusiones y sueños hacia un nuevo capítulo de nuestras vidas. El 2018 me ha permitido conectar (como si fuera magia) con personas valiosas, y entre ellas está Antoni Sánchez-Ortiz (enólogo), un artista catalán en la producción del vino que busca la conexión de la energía vital de cada uva con la conciencia de cada persona que puede beber el fruto de su trabajo.

Para el Ayurveda, el vino es un alimento que nutre nuestros cinco sentidos del conocimiento y que nos enseña los cambios de la naturaleza con la transformación de un racimo de uvas (alimento pránico y sáttvico) en un elixir agradable y reconfortante.

En largas conversaciones con Toni, hemos hablado de lo que significa el vino para el ser humano, de los secretos que esconde y cómo puede afectar a cada persona desde el punto de vista del Ayurveda beber un tipo de vino u otro. Hoy quiero compartir contigo la visión ayurvédica del vino que expresa Toni en este artículo que él ha escrito para TNEquilibrium:

¿Y tú que sientes al beber vino?

 

Bien sabido es que el vino existe desde épocas muy remotas. La magia de esta bebida ha formado parte de todo tipo de relaciones entre los humanos; desde pactos entre emperadores, celebraciones religiosas, hasta cenas románticas y de cumpleaños, y como no pasando por conflictos bélicos o funerales de estado. Las personas lo hemos tomado a lo largo de la historia: tinto o blanco, natural o sin sulfitos añadidos, convencional o siguiendo las leyes de la biodinámica, tranquilo o espumoso, seco o dulce, aromático o neutro, sin defectos o fermentado con notas agrias. Lo que está claro es que según la tecnología que hemos tenido acceso y que existía en cada etapa de la humanidad, el vino a su manera ha formado parte de las relaciones humanas convirtiéndose en el elemento sociabilizador más grande que la historia ha conocido jamás.

En especial en estas fechas, aparece en nuestras comidas de empresa, en nuestras mesas familiares navideñas, cenas de fin de año con amigos o en nuestros brindis variados. Sin embargo acostumbramos a conocer pocas cosas de él, lo tomamos, más o menos moderadamente, llegando a repetir si nos sienta bien o dejándolo de lado si nos provoca rechazo. Pocas veces nos paramos a pensar porque una misma tipología de vino nos encanta y repetimos y porque otros vinos simplemente decidimos no tomarlos nunca. Al igual que hay vinos que no nos dicen nada, hay vinos que nos hacen sonreír, vinos que nos hacen sentir, vinos que nos ayudan a relacionarnos y compartir, y vinos que no nos gustan y los rechazamos sin ninguna lógica razón. Por supuesto que las partes emotivas en los vinos existen, pues en su elaboración hay involucradas muchas emociones y esfuerzos, que se entremezclan durante un largo periodo entre la elaboración y el envejecimiento.

¿Un vino expresará algo más allá que una bebida de uva fermentada?

 

La nariz del vino es lo que huele, el gusto del vino es lo que sabe, el oído del vino es la música que nos recuerda, el tacto del vino es la textura que nos atrae y la vista es el color que nos indica su juventud. Asimismo, si consideramos los sentidos de la persona y los sentidos del vino como una sola unidad, tendríamos que imaginarnos la similitud entre una cerradura y una llave, dos elementos que encajan a la perfección y que sin duda dependerán de su constitución ayurvédica, puesto que cada persona conectará con el vino según su naturaleza. Recordemos que para el Ayurveda todo lo que entra por los 5 sentidos es nutrición y el vino es capaz de nutrirnos hasta el fondo de nuestro Ser.

¿Habrá alguna conexión entre el alma del vino y nuestra alma? ¿Expresamos en la elaboración  del vino aquello que no nos atrevemos a expresar nosotros mismos? ¿Hay vinos más sáttvicos y otros más tamásicos?

 

Los diferentes metabolismos que existen entre las personas, son tan variados que van desde extremadamente activos (Vata) a excesivamente lentos (Kapha), mostrándose más pesados (Kapha) o más livianos (Vata), y en el medio hay una infinidad de variables a tomar en cuenta. Nuestra naturaleza y sus atributos se expresan también a través de nuestra relación con el vino, unos nos resultan más suaves, otros más astringentes, más ácidos o más secos, y esto afecta nuestro bienestar. Está claro que nuestro metabolismo y la interacción con los alimentos, va a tener una relación con aquellas moléculas que existen en mayor abundancia en algunos vinos. ¿Cuál será la pieza que complementará con nuestra nutrición ayurveda? ¿El maridaje clásico tiene que ver con nuestra nutrición o con nuestras preferencias? Solamente haría falta saber encontrar la llave que encaja con nuestra cerradura particular. Así que mi gran deseo para 2019 es conectar e indagar junto con Fernanda en dos ciencias tan desconocidas y complementarias como lo son el ayurveda y el vino.

ayurvedayoga-tnequilibrium-vinoAntoni Sánchez-Ortiz

 

Feliz año nuevo mis queridos yoguis ayurvédicos ¡!!

Deseo que en el 2019 una copa de vino nos ayude a conocer más acerca de nosotros mismos y a conectar con nuestra esencia.

 

“El vino es la luz del sol, unida por el agua.” Galileo Galilei

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